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La familia y la formación
20 de Diciembre del 2009 barra
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El afecto de la familia en el paso del tiempo, gravita desde la niñez hasta la vejez, en su desenvolvimiento como grupo social, afectado por costumbres de los pueblos, pero teniendo siempre a la vista el amor, como un sentimiento de atracción de los sexos.
Es parte trascendente de la familia la educación de los niños. Los padres deben asegurar al niño una enseñanza básica, preparándose por medio de la educación, como el medio armonioso de todas nuestras facultades, desde los primeros años en el hogar, siendo fundamental para el éxito en la vida.

En la formación de los jóvenes, que están en el umbral de la vida, tiene implicancias profundas las huellas de los padres como ejemplo, alistándose para tomar su lugar como buenos ciudadanos, bien preparados para los aspectos prácticos de la existencia, con corazones fieles a los principios esenciales, que guían a la juventud en el hogar y la escuela.

Una gran fuerza espiritual a favor de la familia, apareció en el siglo XVI, que se conoce como la Reforma, que se inició como un movimiento para mejorar las costumbres de la cultura occidental, y que resultó de gran influencia moral en todos los aspectos; educativo, religioso, filosófico, político, económico y literario. Esta revolución espiritual, con grandes implicancias sociales, trajo las posibilidades de que cada hombre pudiera leer la Biblia en su propio idioma, trayendo el respeto a sus enseñanzas, en todas las aptitudes de la vida humana, instrumento básico para cambiar la sociedad, con su mensaje de paz en lo personal, familiar y social.

Urge que nuestra familia sea protegida, por nuestras propias actitudes, bajo las enseñanzas de los mandamientos de la Biblia, este es el manual del hombre y por ende de nuestra familia

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La sociedad y la inseguridad
20 de Noviembre del 2009 barra
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En todas las ciudades y pueblos, sean urbanos o rurales, cualquiera que sea la condición social, se vive una sensación de inseguridad. Definitivamente debemos reconocer que somos parte de una sociedad enferma, quien requiere una cirugía, para usar términos médicos; buscar sanidad. Esto implica una toma de conciencia social, mucho más poderoso que los recursos de nuestra capacidad política y económica.
Sanar la sociedad requiere de la intervención espiritual, es un factor sobrenatural invisible, que es necesario reconocer todos, desde los que ejercen autoridad en cualquier dimensión de gobierno, y autoridad económica en el manejo de las empresas, para una mejor distribución de las riquezas.

La delincuencia en cualquiera de su formas, se originan en el corazón, dentro de una sociedad humana, eminentemente materialista, pero también hedonista, lo cual es indispensable reconocer también en forma personal, constituyendo una lucha espiritual entre el bien y el mal.Inseguridad ciudadana es el término que trae desconfianza, que se trata de proteger con guardianes, sistemas de alarma, rejas de fierro en los barrios y casas, y otra múltiples advertencias que recibimos; pero también la inseguridad está en el transporte urbano e interprovincial. Nadie está protegido, ni las autoridades que poseen resguardo propio.En muchas formas la delincuencia tiene su base social en la pobreza, es un tema permanente la falta de oportunidades.

El orden de las cosas del mundo es incierto e inseguro. En la radio, la televisión y los diarios se dicen palabras desesperadas de incertidumbre. Todo a nuestro alrededor parece ser confusión. Necesitamos estabilidad espiritual, base primordial para nuestra estabilidad emocional, lo cual no es humano sino divino.

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